BANCO MUNDIAL

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Invertir en los niños pequeños es una de las inversiones más inteligentes que un país puede realizar para romper el ciclo de la pobreza, abordar desigualdad desde la base, y aumentar la productividad más adelante en la vida. Los beneficios de los programas de desarrollo en la primera infancia, que incluyen componentes de salud, nutrición, educación y protección social, son especialmente importantes para los niños pobres y desfavorecidos. Estudios científicos y económicos recientes muestran de manera irrefutable que las experiencias en la primera infancia tienen un profundo impacto en al desarrollo del cerebro y en el aprendizaje posterior, la salud y los ingresos en la vida adulta. Las inversiones inteligentes en los niños pequeños mejoran las perspectivas de las comunidades y pueden producir considerables beneficios económicos para los países.